miércoles, 6 de octubre de 2010

MUCHO MAS QUE DAR EL PECHO


Amamantar: una forma de amar.

Es lo mismo que hacer el amor: al principio, necesitamos conocernos. Y esto se logra mejor estando solos, sin prisa.
Cuando hacemos el amor con el hombre que amamos, no nos importa el tiempo, no nos importa si estamos agotados y abrazados todo un día. No hay objetivos, tan solo amarnos.
Cuando nace el bebé, el reflejo de succión es muy fuerte. Para ello, sólo se necesita que el bebé esté cerca del pecho. Mucho tiempo. Todo el tiempo. Porque el estímulo es el cuerpo de la madre, el olor, el tono, el ritmo cardíaco, el calor, la voz.
Como en los encuentros amorosos, necesitamos tiempo y privacidad. Así de simple.Si recordamos que la leche materna no es sólo alimento, sino sobretodo amor, comunicación, apoyo, presencia y cobijo, entonces nos resultará absurdo negar el pecho porque “no le toca”, “ya comió” o “es capricho”. ¿Acaso es capricho cuando necesitamos un abrazo de quién amamos?
La maternidad y el encuentro con la propia sombra.

2 comentarios:

Consuelo dijo...

Es precioso!!!
Es increíble el vinculo que se crea entre madre e hijo, para mi es una de las experiencias más hermosas y extraordinarias de mi vida.
Gracias, por recordarmelo.

perlas dijo...

Totalmente cierto.
Además para la madre tambien es un momento muy especial y beneficioso.

Precioso el texto.